NUTRICIÓN
INTEGRAL Y COMPLEMENTARIA
ABORDAJE EN PROCESOS ONCOLÓGICOS
“Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal,
considéralo tu maestro”
Alejandro Jodorowsky
En este
espacio trabajaremos de forma holística el comer, el alimentarnos, el
nutrirnos. Transformando el alimento diario, con su innegable aporte de energía
y materia, también transformaremos nuestro cuerpo físico y energético.
Porque tanto
nuestra carne, como nuestra mente y emociones, se elaboran a partir de lo que
ingerimos. Se construyen realmente desde esa materia prima. Y ¿qué sucede si
ello no es puro, no está equilibrado, no vibra en armonía con la naturaleza o
está contaminado? Pues no muy distinto será la resultante en nuestros
organismos.
Así, no
solamente el cuerpo físico termina dañándose con sus visibles manifestaciones,
sino nuestros planos más sutiles y energéticos, en los que están comprendidos
los procesos mentales y emocionales, entre otros.
Fomentamos
un espacio nutritivo y depurativo, en el que el alimento real y sano
contribuye en gran medida al proceso de sanación interior de cada sanante o
consultante. Da soporte y brinda fuerzas para soportar las distintas terapias
mientras limpia, desintoxica, depura lo que ya no necesitamos cargar, tanto
física como simbólica y espiritualmente. Integrará los más actualizados avances
logrados en occidente y sus técnicas analíticas con la utilización de hierbas
medicinales, suplementos naturales y la sabiduría de oriente, complementando
con aportes del Ayurveda y de la Medicina
Tradicional China.
Todo ello
espera ser usado cual herramientas de una caja, con la certeza que no existe
una misma herramienta que ‘arregle’ toda rotura por igual. Comprendiendo que
cada sanante y cada desequilibrio a tratar son únicos, precisa (merece) un plan
alimentario único e individualizado.
Ahora,
imaginemos lo siguiente:
SUENA EL TELÉFONO…
Este timbre inesperado nos puede
importunar. Tenemos varias posibilidades para quitarnos de encima esta
molestia: atender el teléfono, cortar la llamada, asestarle un mazazo al
aparato o bien marcharnos a otra habitación.
No obstante, aunque este timbre nos
moleste, no se produce de manera espontánea. Jamás se ha visto que un teléfono
haya decidido ponerse a sonar por su cuenta. Alguien o algo, en alguna parte,
intenta comunicarse con nosotros. Alguien está pensando en nosotros, quizá nos
necesita o nos quiere decir algo, comunicarnos una información. El timbre no es
más que la manifestación de otra cosa, la expresión de otra realidad que en
este momento no conocemos todavía.
Todo síntoma, toda enfermedad, se
puede comparar con este timbre de teléfono. El órgano, el cuerpo, no suena por
sí mismo. El síntoma no aparece por iniciativa propia, sino que debemos
considerarlo una reacción ante otro proceso.
Alguien nos está llamando, y
podemos optar por coger el teléfono o por romperlo... Del mismo modo, podemos
machacarnos el cuerpo, cortarnos los nervios, amputarnos un órgano o quitarnos
una parte del cerebro, tomar medicamentos o modificarnos los órganos
quirúrgicamente... pero también podemos coger el teléfono, lo que equivale a
aceptar ponemos en contacto con ese inconsciente que se manifiesta, que
pretende comunicarse con nosotros a través del síntoma.
(Adaptación de Flèche, Christian.
Descodificación Biológica, pg 7)
Similar a la
“Nueva Medicina Germánica” proponemos desde Educación en Nutrición, esta
apertura y esta escucha. Utilizando al alimento como un sintonizador directo
con nuestro cuerpo, para sanarlo desde las posibilidades que la naturaleza nos
brinda y aquella conexión que nunca debimos haber perdido.
Por esa
línea, también nos explica Fabián Garella -autor de Bendito Síntoma- que
“la enfermedad es un enorme mensaje, nos decimos que estamos viviendo mal y que
debemos cambiar”. Y desde este lugar creemos que nada mejor y más directo que cambiar
el plato para comenzar a modificar mente-alma-cuerpo y trasmutar este
conflicto en un motor de transformación y evolución personal.
A
continuación compartimos dos textos con los que nos identificamos plenamente en
la dimensión filosófica y en la práctica terapéutica y que nos resultan
relevantes a la hora de comprender el abordaje y tratamiento de este proceso al
que solemos llamarle enfermedad.
Ambos autores pertenecen a Alma Viva* es un
espacio de Medicina Integrativa & Vida Saludable, ubicado en la ciudad de
Funes. (Quienes también consideran que quién atraviesa un proceso biológico,
entendido habitualmente como enfermedad, necesita un abordaje integral de
su realidad física, mental, emocional y espiritual). Dejamos links luego de
cada texto para conocer más.
Introducción y compilación: Nicolás Nocino –
Educador nutricional
1. MEDICINA
INTEGRATIVA
UN PACTO PARA VIVIR – Autora: Dra. Andrea Arosio
Hola, ¿cómo
estás? ¿qué necesitás? ¿puedo hacer algo por vos?
Tal vez, te
suene extraño leer estas preguntas al inicio de un artículo sobre Medicina
Integrativa. Un artículo que dirá, entre otras cosas, que la Medicina
Integrativa es un acto de amor, que la enfermedad es un mecanismo de
supervivencia (biológica, emocional, mental, álmica, espiritual), y que también
dirá que una medicina entendida como el encuentro amoroso de dos personas
necesita que cada una de ellas registre al otro, la escuche, lo conozca,
entienda sus necesidades, y vea la manera de ayudar a resolverlas. También
dirá que en una medicina así entendida la relación es horizontal, que el saber
lo poseen tanto el médico como paciente (o consultante) y que la idea es
hacer un traje a medida. A medida de la realidad emocional de quién transita la
enfermedad, de sus deseos, de sus creencias, de sus inquietudes espirituales.
Tal vez
preguntar por cómo estás, qué necesitas, y si puedo hacer algo por vos resulte
ajeno en el contexto de un relato en el cual se dirá que la enfermedad es
un grito desesperado de amor y que lo que necesitamos, en tanto enfermos, es
encontrar el espacio (y tiempo) donde poder hacernos eco de esa herida
emocional que duele y parte tanto el alma, que quejó tanto el espíritu, que
terminó doliendo, partiendo y quejando nuestro cuerpo.
¿Cómo
estás, qué necesitás, puedo hacer algo por vos? Preguntas que son el eje
de una práctica médica que pone la oreja, las manos, la mirada, todos los
sentidos en el consultante, en la persona que consulta por esa llaga en carne
viva que su cuerpo es, una medicina que se ocupa del enfermo y no de la
enfermedad.
Mi nombre es
Andrea, por cierto, y soy médica oncóloga clínica, recibida en la Universidad
Nacional de Rosario. Realicé la especialidad de clínica médica y oncología
clínica en los Hospitales más importantes de Rosario. Formo parte del servicio
de oncología de PAMI 1 (de Rosario). Y desde hace unos seis años practico la
Medicina Integrativa (en el Espacio del cual soy co-Directora, Alma Viva,
Funes; y a través de las diferentes conferencias que imparto a nivel local e
internacional)
La Medicina
Integrativa es asociar la medicina convencional con las medicinas
complementarias y ancestrales de Oriente y Occidente.
A través de
mi práctica diaria fui eligiendo la Medicina Integrativa porque ésta
me daba más respuestas a la realidad que encontraba en el
consultorio. A su vez, les brindaba a los pacientes más herramientas
para transitar sus enfermedades como así también para encontrarle sentidos
diferentes (y constructivos) a lo que vivían diariamente. Más
herramientas, más respuestas y otros sentidos a lo vivido porque la
Medicina Integrativa contempla un abordaje cuerpo, mente, alma,
espíritu del ser humano que vive una enfermedad.
Estas tres
preguntas del inicio, ¿cómo estás? ¿qué necesitas? ¿qué puedo hacer por vos? de
alguna u otra manera siempre abrieron y abren mis consultas. Y eso permitió que
los pacientes, consultantes, se abrieran y se abran en las consultas.
A mis
consultas, por ejemplo, no entra alguien con cáncer de mama. Entra una mujer
desamparada, abusada (emocional o físicamente), con una infancia sin sostén ni
protección, con miedo al contacto, autosuficiente o sometida, vulnerable,
reprimida, que se había divorciado o perdido un hijo, con miedo, con lágrimas,
con historias familiares donde los patrones se repetían una y otra vez; con el
cuerpo congelado, con culpa, con bronca contenida, con ira rechazada, con
tristeza, con mucha vida por delante y con miedo a la muerte decretada por el
diagnóstico enfrente. Y, luego de eso, en ese contexto, aparecía el cáncer (o
cualquier enfermedad).
Porque este
es el abordaje que ofrece la Medicina Integrativa: ocuparnos del escenario que
hizo necesario que nuestro cerebro echara mano de la enfermedad para que
veamos algo que no podíamos ver, para decir algo que callamos, para escapar de
algo o alguien peligroso, para habilitarnos a nombrar nuestra verdad, para
permitirnos ser ayudados, para que experimentemos la generosidad, para
desarrollar nuestra capacidad de amar.
La Medicina
Integrativa nos deja ver que la enfermedad es una aliada,
que nuestro cuerpo tiene un pacto consigo mismo, con nuestra biología, con
nuestras emociones, con nuestros pensamientos, con nuestro espíritu: un
pacto para vivir. Porque si algo se presenta en el cuerpo con la entidad
de lo que llamamos enfermedad es porque antes fue emoción no resuelta,
trauma no asumido, pensamiento no digerido, conflicto repetido, dolor no
consciente, herida abierta. Y se muestra en el cuerpo para que podamos
verlo. Y se despliega como enfermedad porque eso nuestro cerebro la activa
para que podamos sobrevivir.
Si yo me
siento desamparada, sometida, no registrada, dolida y necesito amor (y ya ni
siquiera lo reconozco y menos me habilito a pedirlo), a través de la enfermedad
se presenta la oportunidad para que yo le pueda poner voz y nombre a esa
realidad, ser vista, reconocida, ser sostenida, ser protegida, ser amada. A la
vez que aprender a amar, de verdad.
No hay una
célula en nuestro cuerpo que no haya pactado para vivir. Una célula cancerígena
es una célula que se transformó para sobrevivir en un contexto hostil. Y
que ya se ha olvidado de ser quién es, no lo recuerda. La enfermedad, tal
vez, se presenta para eso, para recordar quienes somos, qué deseamos, qué
necesitamos, para poder amar, para poder vivir.
Autora: Dra
Andrea Arosio
Texto
compartido de: https://www.almavivafunes.com/medicinaintegrativa
*Alma Viva es un espacio de Medicina Integrativa
& Vida Saludable, ubicado en la ciudad de Funes. Para más info se puede
ingresar a: https://www.almavivafunes.com/
2. ONCOLOGÍA
INTEGRATIVA
UNA PRÁCTICA MÉDICA. Autores: Greco – Arosio.
Nuestra
Oncología Integrativa es una práctica médica integral de
cáncer.
Consideramos
que el Cáncer es nuestro Aliado, no viene a matarnos. El Cáncer no debe ser
eliminado sino que necesita ser comprendido. El cáncer tiene un o varios para
qué (sentidos) además de uno o varios por qué (causas – físicas, mentales,
espirituales, emocionales)
Pensamos
que somos responsables de todo lo que nos sucede.
Para sanar
necesitamos sabiduría. Y que esa sabiduría la tiene quién consulta, además del
saber médico. Como médicos somos catalizadores del poder de sanación que poseen
las personas que buscan sanar.
Cada
tratamiento es un traje a medida de cada persona que consulta.
El
resultado de nuestra práctica depende de cinco factores (todos de igual
relevancia): 1) nuestra habilidad como médicos para catalizar, para provocar,
estimular, el poder de sanación de cada consultante, 2) la consciencia con la
que cada persona aborde su tratamiento 3) la empatía que establezcamos entre
consultante y médico, 4) las leyes biológicas que determinan cada proceso, cada
etapa, de lo que habitualmente conocemos como enfermedad, 5) la cuota de
Misterio que trae cada persona en esta vida.
Vamos por
partes.
¿Por qué
que somos UNA PRÁCTICA MÉDICA?
Al decir que
somos una práctica médica del cáncer, decimos que lo que hacemos se apoya en la
práctica, en lo que practicamos día a día, persona a persona. ¿Juego de
palabras? No. Significa que lo que define nuestra práctica es lo que pasa en el
consultorio, con cada uno de los consultantes que nos visita; más allá de
lo que está escrito en los manuales de Medicina (provengan de donde provengan);
más allá de lo que digan las estudios y las estadísticas.
Claro está
que apoyamos nuestra práctica en conceptos. Podemos decir, en teorías a partir
de las cuales y desde las cuales miramos lo que le pasa a la persona que
atraviesa una situación de cáncer. Pero esas teorías no forman una metodología,
un método; sino que son algo así como un cajón de herramientas.
Cada
tratamiento que hacemos es un traje a medida. Depende de cada persona. No hay
una receta sino hay una forma de hacer las cosas para encontrar la receta que
necesita cada uno.
Por eso
somos una práctica médica. Hecha de a dos. Por eso es a medida. Necesito al
otro para hacer del traje a medida. Los dos somos importantes.
¿Por qué
somos una práctica médica INTEGRAL, además?
Necesitamos
conocer a la persona a quién vamos a diseñarle su traje a medida. Necesitamos
saber qué piensa, qué siente, qué hace, cuáles son sus creencias, cuáles son
sus valores, dónde vive, cómo vive, de qué manera, con quién, con quienes, cómo
se relaciona.
Creemos que
somos mucho más que un cuerpo físico. Que estamos determinados, regidos, por
mucho más que nuestra biología.
Pensemos lo
siguiente. Somos como un círculo. Y ese círculo está compuesto por varias
partes. Todas las partes hacen al círculo y cada parte depende una de la otra,
están relacionadas. Son necesarias todas y cada una. Si una se altera, se
altera el todo. Y si el círculo se altera, se modifica cada parte.
¿De qué está
compuesto este círculo que somos?
De cuerpo
físico (la biología). De LA mente (, memoria, pensamientos, creencias, etc). Ya
lo sabemos con la Teoría Cuántica, somos energía. También nos relacionamos con
otras personas, somos seres sociales. También ambientales, ecológicos. Y, según
las creencias, somos un espíritu. Simplificando, si dibujamos un círculo, como
si fuera una torta, habría varios pedacitos, el cuerpo, la mente, la energía,
lo social, lo ecológico, lo espiritual.
De todo eso
estamos hechos. Todo eso somos.
Entonces,
aquí tenemos la primera respuesta de por qué necesitamos un abordaje
integrativo (para cualquier “enfermedad”). Somos seres
integrados. Estamos integrados por cuerpo, mente, energía,
espíritu. De ahí la necesidad de contemplar, integralmente, cada una de
esas partes en nuestros tratamientos.
A su
vez, cada persona es única. Por eso cada traje es a medida. No
existe la posibilidad, en nuestra práctica, de replicar un método. Es
imposible. Hay posibilidad de aplicar una práctica, una manera de ejercer
la Oncología, pero no existe la posibilidad de replicar una receta en cada
persona.
Y, también,
el abordaje es integral, por lo siguiente. Dijimos, no somos una teoría, sino
que nos valemos de todas aquellas teorías válidas, sean tradicionales o
modernas, de oriente o de occidente, para abordar un tratamiento. Esta es
nuestra caja de herramientas. Dependiendo de cada persona, usaremos tal o cual
herramienta. La elección, a su vez, de la herramienta a utilizar no la digita
sólo el médico, lo hacemos juntos con el consultante.
No creemos
en la Verdad Absoluta, sino en lo verdadero para cada ser.
Entendemos
que la enfermedad, sea cual fuera, no es sólo un desorden físico en
nuestro organismo. Sostenemos que la enfermedad, es una manera
que tiene nuestra consciencia de manifestar la realidad emocional no
resuelta o no asumida o ni siquiera reconocida. Como así también la
enfermedad tiene un significado espiritual a desentramar.
El Cáncer,
como cualquier enfermedad, es un mecanismo de supervivencia.
Nuestra biología es perfecta, no hay error. Hablamos de enfermedad porque es un
término convencional, en realidad deberíamos hablar de “programa especial con
sentido biológico”. Usamos el término “enfermedad” porque creemos que algo mal
sucede en nuestro cuerpo. Esto pasa porque no comprendemos las leyes biológica
que determinan el proceso (y las etapas) de lo solemos llamar “enfermedad”
Nos ocupamos
de la causa física del Cáncer, de sus síntomas, porque genera sufrimiento y
riesgo de vida. Lo tratamos de una manera armónica con
nuestra biología. De la misma manera, también abordamos los diferentes
para qué de Cáncer, su sentido, el motivo de su aparición en nuestras vidas.
Aseguramos
que cualquier herramienta considerada en sí misma puede ser
milagrosa. A su vez, sostenemos que cualquier herramienta utilizada
masiva, rutinaria, despersonalizada y sistemáticamente no es conveniente.
Cada
tratamiento es un traje a medida de quién consulta. Abordando la realidad
física, emocional, alimentaria, energética y
espiritual del consultante.
Afirmamos
que nadie se enferma solo y nadie se cura solo. Somos seres sociales,
culturales, ecológicos (porque vivimos en un ecosistema). La enfermedad, en
este caso el Cáncer, de cada persona es, también, un espejo de su entorno
social, cultural, ecológico, familiar. Trae un mensaje individual, pero también
familiar y social. Somos todos responsables de cada Cáncer, con diferentes
cuotas de responsabilidades. Es por esto que nos estamos de acuerdo con el
aislamiento de quién transita una situación de Cáncer de su entorno
familiar y social. Lo consideramos inhumano, para la persona, para la familia.
EL CÁNCER ES UN GRITO DESESPERADO DE AMOR,
SU CURA SÓLO ES POSIBLE CON AMOR.
Autores: Dra Andrea Guadalupe Arosio – Dr. Juan
José Greco.
Texto compartido de: https://www.almavivafunes.com/oncologiaintegrativa
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