domingo, 4 de septiembre de 2022

NUTRICIÓN INTEGRAL Y COMPLEMENTARIA - Enfoque macro, y procesos oncológicos

 

NUTRICIÓN INTEGRAL Y COMPLEMENTARIA

ABORDAJE EN PROCESOS ONCOLÓGICOS

“Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal,
considéralo tu maestro
”
Alejandro Jodorowsky

En este espacio trabajaremos de forma holística el comer, el alimentarnos, el nutrirnos. Transformando el alimento diario, con su innegable aporte de energía y materia, también transformaremos nuestro cuerpo físico y energético.

Porque tanto nuestra carne, como nuestra mente y emociones, se elaboran a partir de lo que ingerimos. Se construyen realmente desde esa materia prima. Y ¿qué sucede si ello no es puro, no está equilibrado, no vibra en armonía con la naturaleza o está contaminado? Pues no muy distinto será la resultante en nuestros organismos.

Así, no solamente el cuerpo físico termina dañándose con sus visibles manifestaciones, sino nuestros planos más sutiles y energéticos, en los que están comprendidos los procesos mentales y emocionales, entre otros.

Fomentamos un espacio nutritivo y depurativo, en el que el alimento real y sano contribuye en gran medida al proceso de sanación interior de cada sanante o consultante. Da soporte y brinda fuerzas para soportar las distintas terapias mientras limpia, desintoxica, depura lo que ya no necesitamos cargar, tanto física como simbólica y espiritualmente. Integrará los más actualizados avances logrados en occidente y sus técnicas analíticas con la utilización de hierbas medicinales, suplementos naturales y la sabiduría de oriente, complementando con aportes del Ayurveda y de la  Medicina Tradicional China.

Todo ello espera ser usado cual herramientas de una caja, con la certeza que no existe una misma herramienta que ‘arregle’ toda rotura por igual. Comprendiendo que cada sanante y cada desequilibrio a tratar son únicos, precisa (merece) un plan alimentario único e individualizado.

Ahora, imaginemos lo siguiente: 

 SUENA EL TELÉFONO…

Este timbre inesperado nos puede importunar. Tenemos varias posibilidades para quitarnos de encima esta molestia: atender el teléfono, cortar la llamada, asestarle un mazazo al aparato o bien marcharnos a otra habitación.

No obstante, aunque este timbre nos moleste, no se produce de manera espontánea. Jamás se ha visto que un teléfono haya decidido ponerse a sonar por su cuenta. Alguien o algo, en alguna parte, intenta comunicarse con nosotros. Alguien está pensando en nosotros, quizá nos necesita o nos quiere decir algo, comunicarnos una información. El timbre no es más que la manifestación de otra cosa, la expresión de otra realidad que en este momento no conocemos todavía.

Todo síntoma, toda enfermedad, se puede comparar con este timbre de teléfono. El órgano, el cuerpo, no suena por sí mismo. El síntoma no aparece por iniciativa propia, sino que debemos considerarlo una reacción ante otro proceso.

Alguien nos está llamando, y podemos optar por coger el teléfono o por romperlo... Del mismo modo, podemos machacarnos el cuerpo, cortarnos los nervios, amputarnos un órgano o quitarnos una parte del cerebro, tomar medicamentos o modificarnos los órganos quirúrgicamente... pero también podemos coger el teléfono, lo que equivale a aceptar ponemos en contacto con ese inconsciente que se manifiesta, que pretende comunicarse con nosotros a través del síntoma.

(Adaptación de Flèche, Christian. Descodificación Biológica, pg 7)

 

Similar a la “Nueva Medicina Germánica” proponemos desde Educación en Nutrición, esta apertura y esta escucha. Utilizando al alimento como un sintonizador directo con nuestro cuerpo, para sanarlo desde las posibilidades que la naturaleza nos brinda y aquella conexión que nunca debimos haber perdido.

 

Por esa línea, también nos explica Fabián Garella -autor de Bendito Síntoma- que “la enfermedad es un enorme mensaje, nos decimos que estamos viviendo mal y que debemos cambiar”. Y desde este lugar creemos que nada mejor y más directo que cambiar el plato para comenzar a modificar mente-alma-cuerpo y trasmutar este conflicto en un motor de transformación y evolución personal.

 

A continuación compartimos dos textos con los que nos identificamos plenamente en la dimensión filosófica y en la práctica terapéutica y que nos resultan relevantes a la hora de comprender el abordaje y tratamiento de este proceso al que solemos llamarle enfermedad.

Ambos autores pertenecen a Alma Viva* es un espacio de Medicina Integrativa & Vida Saludable, ubicado en la ciudad de Funes. (Quienes también consideran que quién atraviesa un proceso biológico, entendido habitualmente como enfermedad, necesita un abordaje integral de su realidad física, mental, emocional y espiritual). Dejamos links luego de cada texto para conocer más.

 

Introducción y compilación: Nicolás Nocino – Educador nutricional

  

1.  MEDICINA INTEGRATIVA

UN PACTO PARA VIVIR – Autora: Dra. Andrea Arosio

Hola, ¿cómo estás? ¿qué necesitás? ¿puedo hacer algo por vos?

​Tal vez, te suene extraño leer estas preguntas al inicio de un artículo sobre Medicina Integrativa. Un artículo que dirá, entre otras cosas, que la Medicina Integrativa es un acto de amor, que la enfermedad es un mecanismo de supervivencia (biológica, emocional, mental, álmica, espiritual), y que también dirá que una medicina entendida como el encuentro amoroso de dos personas necesita que cada una de ellas registre al otro, la escuche, lo conozca, entienda sus necesidades, y vea la manera de ayudar a resolverlas. También dirá que en una medicina así entendida la relación es horizontal, que el saber lo poseen tanto el médico como paciente (o consultante) y que la idea es hacer un traje a medida. A medida de la realidad emocional de quién transita la enfermedad, de sus deseos, de sus creencias, de sus inquietudes espirituales.

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Tal vez preguntar por cómo estás, qué necesitas, y si puedo hacer algo por vos resulte ajeno en el contexto de un relato en el cual se dirá que la enfermedad es un grito desesperado de amor y que lo que necesitamos, en tanto enfermos, es encontrar el espacio (y tiempo) donde poder hacernos eco de esa herida emocional que duele y parte tanto el alma, que quejó tanto el espíritu, que terminó doliendo, partiendo y quejando nuestro cuerpo.

​¿Cómo estás, qué necesitás, puedo hacer algo por vos? Preguntas que son el eje de una práctica médica que pone la oreja, las manos, la mirada, todos los sentidos en el consultante, en la persona que consulta por esa llaga en carne viva que su cuerpo es, una medicina que se ocupa del enfermo y no de la enfermedad.

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Mi nombre es Andrea, por cierto, y soy médica oncóloga clínica, recibida en la Universidad Nacional de Rosario. Realicé la especialidad de clínica médica y oncología clínica en los Hospitales más importantes de Rosario. Formo parte del servicio de oncología de PAMI 1 (de Rosario). Y desde hace unos seis años practico la Medicina Integrativa (en el Espacio del cual soy co-Directora, Alma Viva, Funes; y a través de las diferentes conferencias que imparto a nivel local e internacional)

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La Medicina Integrativa es asociar la medicina convencional con las medicinas complementarias y ancestrales de Oriente y Occidente.

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A través de mi práctica diaria fui eligiendo la Medicina Integrativa porque ésta me daba más respuestas a la realidad que encontraba en el consultorio. A su vez, les brindaba a los pacientes más herramientas para transitar sus enfermedades como así también para encontrarle sentidos diferentes (y constructivos) a lo que vivían diariamente. Más herramientas, más respuestas y otros sentidos a lo vivido porque la Medicina Integrativa contempla un abordaje cuerpo, mente, alma, espíritu del ser humano que vive una enfermedad.

​Estas tres preguntas del inicio, ¿cómo estás? ¿qué necesitas? ¿qué puedo hacer por vos? de alguna u otra manera siempre abrieron y abren mis consultas. Y eso permitió que los pacientes, consultantes, se abrieran y se abran en las consultas.

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A mis consultas, por ejemplo, no entra alguien con cáncer de mama. Entra una mujer desamparada, abusada (emocional o físicamente), con una infancia sin sostén ni protección, con miedo al contacto, autosuficiente o sometida, vulnerable, reprimida, que se había divorciado o perdido un hijo, con miedo, con lágrimas, con historias familiares donde los patrones se repetían una y otra vez; con el cuerpo congelado, con culpa, con bronca contenida, con ira rechazada, con tristeza, con mucha vida por delante y con miedo a la muerte decretada por el diagnóstico enfrente. Y, luego de eso, en ese contexto, aparecía el cáncer (o cualquier enfermedad).

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Porque este es el abordaje que ofrece la Medicina Integrativa: ocuparnos del escenario que hizo necesario que nuestro cerebro echara mano de la enfermedad para que veamos algo que no podíamos ver, para decir algo que callamos, para escapar de algo o alguien peligroso, para habilitarnos a nombrar nuestra verdad, para permitirnos ser ayudados, para que experimentemos la generosidad, para desarrollar nuestra capacidad de amar.

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La Medicina Integrativa nos deja ver que la enfermedad es una aliada, que nuestro cuerpo tiene un pacto consigo mismo, con nuestra biología, con nuestras emociones, con nuestros pensamientos, con nuestro espíritu: un pacto para vivir. Porque si algo se presenta en el cuerpo con la entidad de lo que llamamos enfermedad es porque antes fue emoción no resuelta, trauma no asumido, pensamiento no digerido, conflicto repetido, dolor no consciente, herida abierta. Y se muestra en el cuerpo para que podamos verlo. Y se despliega como enfermedad porque eso nuestro cerebro la activa para que podamos sobrevivir.

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Si yo me siento desamparada, sometida, no registrada, dolida y necesito amor (y ya ni siquiera lo reconozco y menos me habilito a pedirlo), a través de la enfermedad se presenta la oportunidad para que yo le pueda poner voz y nombre a esa realidad, ser vista, reconocida, ser sostenida, ser protegida, ser amada. A la vez que aprender a amar, de verdad.

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No hay una célula en nuestro cuerpo que no haya pactado para vivir. Una célula cancerígena es una célula  que se transformó para sobrevivir en un contexto hostil. Y que ya se ha olvidado de ser quién es, no lo recuerda. La enfermedad, tal vez, se presenta para eso, para recordar quienes somos, qué deseamos, qué necesitamos, para poder amar, para poder vivir.

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Autora: Dra Andrea Arosio

Texto compartido de: https://www.almavivafunes.com/medicinaintegrativa  

 

*Alma Viva es un espacio de Medicina Integrativa & Vida Saludable, ubicado en la ciudad de Funes. Para más info se puede ingresar a: https://www.almavivafunes.com/

 


 

2.  ONCOLOGÍA  INTEGRATIVA

UNA PRÁCTICA MÉDICA. Autores: Greco – Arosio.

Nuestra Oncología Integrativa es una práctica médica integral de cáncer.

​Consideramos que el Cáncer es nuestro Aliado, no viene a matarnos. El Cáncer no debe ser eliminado sino que necesita ser comprendido. El cáncer tiene un o varios para qué (sentidos) además de uno o varios por qué (causas – físicas, mentales, espirituales, emocionales)

​Pensamos que somos responsables de todo lo que nos sucede.

​Para sanar necesitamos sabiduría. Y que esa sabiduría la tiene quién consulta, además del saber médico. Como médicos somos catalizadores del poder de sanación que poseen las personas que buscan sanar.

Cada tratamiento es un traje a medida de cada persona que consulta.

​El resultado de nuestra práctica depende de cinco factores (todos de igual relevancia): 1) nuestra habilidad como médicos para catalizar, para provocar, estimular, el poder de sanación de cada consultante, 2) la consciencia con la que cada persona aborde su tratamiento 3) la empatía que establezcamos entre consultante y médico, 4) las leyes biológicas que determinan cada proceso, cada etapa, de lo que habitualmente conocemos como enfermedad, 5) la cuota de Misterio que trae cada persona en esta vida.

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Vamos por partes.

​¿Por qué que somos UNA PRÁCTICA MÉDICA?

Al decir que somos una práctica médica del cáncer, decimos que lo que hacemos se apoya en la práctica, en lo que practicamos día a día, persona a persona. ¿Juego de palabras? No. Significa que lo que define nuestra práctica es lo que pasa en el consultorio, con cada uno de los consultantes que nos visita;  más allá de lo que está escrito en los manuales de Medicina (provengan de donde provengan); más allá de lo que digan las estudios y las estadísticas.

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Claro está que apoyamos nuestra práctica en conceptos. Podemos decir, en teorías a partir de las cuales y desde las cuales miramos lo que le pasa a la persona que atraviesa una situación de cáncer. Pero esas teorías no forman una metodología, un método; sino que son algo así como un cajón de herramientas.

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Cada tratamiento que hacemos es un traje a medida. Depende de cada persona. No hay una receta sino hay una forma de hacer las cosas para encontrar la receta que necesita cada uno.

​Por eso somos una práctica médica. Hecha de a dos. Por eso es a medida. Necesito al otro para hacer del traje a medida. Los dos somos importantes.

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¿Por qué somos una práctica médica INTEGRAL, además?

Necesitamos conocer a la persona a quién vamos a diseñarle su traje a medida. Necesitamos saber qué piensa, qué siente, qué hace, cuáles son sus creencias, cuáles son sus valores, dónde vive, cómo vive, de qué manera, con quién, con quienes, cómo se relaciona.

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Creemos que somos mucho más que un cuerpo físico. Que estamos determinados, regidos, por mucho más que nuestra biología.

​Pensemos lo siguiente. Somos como un círculo. Y ese círculo está compuesto por varias partes. Todas las partes hacen al círculo y cada parte depende una de la otra, están relacionadas. Son necesarias todas y cada una. Si una se altera, se altera el todo. Y si el círculo se altera, se modifica cada parte.

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¿De qué está compuesto este círculo que somos?

De cuerpo físico (la biología). De LA mente (, memoria, pensamientos, creencias, etc). Ya lo sabemos con la Teoría Cuántica, somos energía. También nos relacionamos con otras personas, somos seres sociales. También ambientales, ecológicos. Y, según las creencias, somos un espíritu. Simplificando, si dibujamos un círculo, como si fuera una torta, habría varios pedacitos, el cuerpo, la mente, la energía, lo social, lo ecológico, lo espiritual.

De todo eso estamos hechos. Todo eso somos. 

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Entonces, aquí tenemos la primera respuesta de por qué necesitamos un abordaje integrativo (para  cualquier “enfermedad”). Somos seres integrados. Estamos integrados por cuerpo, mente, energía, espíritu. De ahí la necesidad de contemplar, integralmente, cada una de esas partes en nuestros tratamientos.

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A su vez, cada persona es única. Por eso cada  traje es a medida. No existe la posibilidad, en nuestra práctica, de replicar un método. Es imposible. Hay posibilidad de aplicar una práctica,  una manera de ejercer la Oncología, pero no existe la posibilidad de replicar una receta en cada persona.

​Y, también, el abordaje es integral, por lo siguiente. Dijimos, no somos una teoría, sino que nos valemos de todas aquellas teorías válidas, sean tradicionales o modernas, de oriente o de occidente, para abordar un tratamiento. Esta es nuestra caja de herramientas. Dependiendo de cada persona, usaremos tal o cual herramienta. La elección, a su vez, de la herramienta a utilizar no la digita sólo el médico, lo hacemos juntos con el consultante.

No creemos en la Verdad Absoluta, sino en lo verdadero para cada ser.

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 Entendemos que la enfermedad, sea cual fuera, no es sólo un desorden físico en nuestro organismo. Sostenemos que la enfermedad,  es una  manera que tiene nuestra consciencia de manifestar la realidad emocional no resuelta o no asumida o ni siquiera reconocida. Como así también la enfermedad tiene un significado espiritual a desentramar.

 

El Cáncer, como cualquier enfermedad, es un mecanismo de supervivencia. Nuestra biología es perfecta, no hay error. Hablamos de enfermedad porque es un término convencional, en realidad deberíamos hablar de “programa especial con sentido biológico”. Usamos el término “enfermedad” porque creemos que algo mal sucede en nuestro cuerpo. Esto pasa porque no comprendemos las leyes biológica que determinan el proceso (y las etapas) de lo solemos llamar “enfermedad”

 

Nos ocupamos de la causa física del Cáncer, de sus síntomas, porque genera sufrimiento y riesgo de vida. Lo tratamos de una manera armónica con nuestra biología. De la misma manera,  también abordamos los diferentes para qué de Cáncer, su sentido, el motivo de su aparición en nuestras vidas.

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Aseguramos que cualquier herramienta considerada en sí misma puede ser milagrosa. A su vez, sostenemos que cualquier herramienta utilizada masiva, rutinaria, despersonalizada y sistemáticamente no es conveniente.

​Cada tratamiento es un traje a medida de quién consulta. Abordando la realidad física, emocional, alimentaria, energética y espiritual del consultante.

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Afirmamos que nadie se enferma solo y nadie se cura solo. Somos seres sociales, culturales, ecológicos (porque vivimos en un ecosistema). La enfermedad, en este caso el Cáncer, de cada persona es, también, un espejo de su entorno social, cultural, ecológico, familiar. Trae un mensaje individual, pero también familiar y social. Somos todos responsables de cada Cáncer, con diferentes cuotas de responsabilidades. Es por esto que nos estamos de acuerdo con el aislamiento de quién transita una situación de Cáncer de su entorno  familiar y social. Lo consideramos inhumano, para la persona, para la familia.

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EL CÁNCER ES UN GRITO DESESPERADO DE AMOR,
SU CURA SÓLO ES POSIBLE CON AMOR.
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Autores: Dra Andrea Guadalupe Arosio – Dr. Juan José Greco.
Texto compartido de:
https://www.almavivafunes.com/oncologiaintegrativa

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