

Quiero contarles una breve historia. A modo de introducción,
autobiografía, y moralejas.
Cuando tenía cerca de 4 años, sufría de Asma, y mis padres
me llevaban a un doctor que atendía en San Lorenzo. El Dr. Apolo Brock.
Especialista y reconocido por haberle tratado exitosamente esta patología a
muchos pacientes.
Lo relevante en la historia es que le sugirió a mis padres
que me llevaran a Natación, y que yo mejoraría.
Si bien tuve altibajos durante mi niñez y adolescencia,
paulatinamente iba dejando la medicación diaria, mientras fortalecía mi
organismo y capacidad pulmonar respiratoria.
PRIMER COROLARIO DE
LA HISTORIA:
EL DEPORTE COMO FACTOR TERAPÉUTICO
Y NO SOLO PREVENTIVO
DE UN SINFÍN DE ENFERMEDADES CRÓNICAS Y AGUDAS
Pasaron muchos años, continué unos 13 nadando en el mismo
club, en el Intercambio Carriego con los Hnos Giordano. Ya habiendo pasado las
etapas de ambientación e iniciación en el deporte, en el período de
entrenamientos nadando 6 veces por semana más de 2hs al día (cerca de 30.000
mts por semana en promedio), y siendo aún adolescente, comenzaba a sospechar y
percatarme de la importancia de la alimentación como combustible
durante el nado. Pero aún lejos de ser una certeza, ni de haber investigado por
mi cuenta ni haber escuchado mucho más que indicaciones a los grupos de más grandes que competían en el
Promesa (evento entre países de Sudamérica).
Un buen día, sucedió algo en mi cabeza a raíz de un
comentario de un compañero. Un insight
diría el neurocientífico E. Bachrach. Una sincronicidad
diría el médico ayurveda D. Chopra. Una boludez
diría cualquier ciudadano común y corriente.
Este tal Lucho, al notar mi mejora en el rendimiento
deportivo en medio de una serie de piques explosivos de 50mts, me dijo:
-¡Wow, pará Nico! ¿Qué comiste hoy, fideos?
Y en mi cabeza se acomodaron todas esas sospechas. Sí: había
comido fideos ese día. Y sí, me sentía con nafta super. Y los tiempos decían lo
mismo. Y cerró todo!
Así, sin mucha más reflexión intelectual de la que me
permitía la corta pausa (y mi nivel de ácido láctico en sangre), entendí
temprano
EL SEGUNDO COROLARIO
DE ESTA HISTORIA:
LA ALIMENTACIÓN SÍ ESTÁ RELACIONADA CON EL RENDIMIENTO DEPORTIVO
Por el resto de mis días me dedicaba a leer, investigar,
juntar fascículos sobre todo lo relacionado a la Nutrición. Incluso luego de la
secundaria que decidí comenzar la Licenciatura en Estadísticas regresaba a mi
casa a disfrutar como pasatiempos lecturas sobre la fisiología humana y la
nutrición. Como quien regresa de donde no siente estar para dedicarse de lleno
a su gran amor. No más de un año duré estudiando esa carrera.
El resto de mi tiempo supe enfocarlo directamente a mis
intereses sin perder más tiempo ni en lo académico ni en lo laboral: Curso de
Guardavidas, Diplomatura en Preparador físico. En Instructor de Natación.
Jornadas varias, seminarios, Licenciatura en Nutrición, Profesorado, Grupos de
estudios, Posgrados, actualmente una Maestría…
TERCER GRAN COROLARIO
DE ESTA HISTORIA:
NO QUEDARSE DONDE UNO SIENTE QUE NO DEBE ESTAR
CUANDO UNO ESTÁ EN SU ELEMENTO, EN DONDE TIENE QUE ESTAR, TODO FLUYE.
LAS MOLÉCULAS, LOS EVENTOS SE INTERRELACIONAN EN POS DE UNO.
NO HAY EXCUSAS PARA NO DEDICARSE A LO QUE REALMENTE UNO LO MUEVE, LO
MOTIVA.
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