viernes, 2 de septiembre de 2022

 

VÍVERE

Por Nicolás Nocino – 29/11/2018

Me entero mucho tiempo después de finalizar mi formación académica en nutrición, del significado real de la palabra vívere, de su más amplio sentido.

El alimento, o vívere, es sencillamente la sustancia que da vida. Parece cosa obvia, de carácter superficial, pero no. Del latín viene, y se le atribuye a la “provisión de alimentos para sobrevivir”, pero vivire significa en su etimología “tener vida” (!).

 

Y es muy distinto tener vida o dar vida, que sobrevivir o permitir la supervivencia.

 

Uno puede sobrevivir comiendo alimentos que sólo aporten su masa, inerte materia…

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…sin obtener el más mínimo gramo de vida de este.

 

Durante un congreso internacional de Nutrición Ayurveda, en Rosario, un gran exponente de Brasil, nos contaba que en su tierra, (como también escuché por el norte Argentina y Paraguay) a los fallecidos se les dice “finados”. A los muertos. Y lo gracioso que explicaba, en relación al nutrir, era que un alimento finado era un alimento muerto, sin vida. Pero peor aún, uno refinado, era doblemente muerto!

 


 

Imaginemos lo siguiente:

EJEMPLO 1: Una semilla transgénica de maíz, modificada genéticamente, bien regada con herbicidas y pesticidas, que fue cosechada con máquinas y procesada en una industria estéril, hervida y luego ultracongelada durante varios meses dentro de un envase de plástico con atmósfera modificada.

EJEMPLO 2: una semilla orgánica que siembra el agricultor con sus manos, en su tierra compostada, la riega y cuida de insectos y malezas, la cosecha y la sirve en su mesa familiar.

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Pregunta,

¿Cuál de los dos es más completo nutricionalmente? si lo analizamos desde la óptica posmoderna en composición química que sólo ven carbohidratos, proteínas, lípidos, vitaminas-minerales, agua y pocas variables más, muy poca diferencia entre los dos.

¿Cuál de los dos maíces tiene más vida, tiene mejor aura, vibra energéticamente más alto? ¿Cuál nos mantiene en salud y cuál nos dirige al desequilibrio y la enfermedad? El que nos llena de vida y no sólo de materia: ese, el verdadero vívere es fácil de reconocer, aunque la industria y la publicidad se esfuercen por convencernos de lo contrario.

 

Es también fácil de distinguir el refinado (dos veces muerto) del vivo.

Y podemos usar cientos de ejemplos. Basta con visitar una huerta orgánica y sentir la vida en forma de sustancia alimenticia, en armonía con su tierra sana y su cielo, y recorrer una supermercado en la sección de conservadoras de ultracongelados, con sus medallones de “espinaca”, tan vacíos de espíritu como atractivos a la vista de los más ingenuos.

Realmente existen muchos padres que creen

que están alimentando bien a sus hijos,

porque comen verduras.

Y a esas verduras ni los nutrientes ni su vida…

ni su color original, ni el sabor, ni su textura…

todo se le fue añadido con los “antes”:

colorantes, aromatizantes, saborizantes, acidulantes,

artificiales antioxidantes, edulcorantes, estabilizantes,

espesantes, etc, etc, etc…

(Y como si fuera poco, lo meten en sus envases plásticos al microondas,
porque es más práctico!)

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Y me repregunto, ¿Qué estamos comiendo?

´  “No sabemos qué comemos. Nuestros alimentos se han convertido en OCNIS (objetos comestibles no identificados)”, asegura la antropóloga Patricia Aguirre.

Cuadro de texto: ´	“No sabemos qué comemos. 
´	Nuestros alimentos se han convertido en OCNIS (objetos comestibles no identificados)”, aseguró Aguirre.
Deterioramos el planeta malproduciendo los alimentos, dañamos ecosistemas, alteramos sus ciclos, eliminamos la biodiversidad, atentamos contra la vida en todas sus formas, y luego los incorporamos a nuestro organismo, pretendiendo que nos mantengan sanos (o al menos llenos por unas horas, ya que de la salud se van a ocupar los médicos de mi obra social)

Cada vez confirmo más esa frase de …

que reza “Estamos siendo alimentados por la industria de la alimentación que no le pone atención a la salud, y luego curados por la industria de la salud, que no le pone interés a la alimentación”

Patricia Aguirre nuevamente, apuntando a la incoherencia que se produce cuando llenamos de sustancias industriales desconocidas un cuerpo acostumbrado a lo natural durante miles o millones de años.

 

Reflexión sobre la normativa de los empaquetados y leyes del rotulado nutricional

Imagen relacionadaSi en el envase se incluyesen otras informaciones, como los litros de pesticidas utilizados, la huella de carbono (cantidad de dióxido de carbono que se liberó al ambiente por uso de combustibles fósiles para producir un kilo de ese alimento), herbicidas, hormonas para animales, cantidad de sufrimiento producido -vayas utopías-,

este “alimento” contendría:

ü  960 horas de sufrimiento animal (250% V.D*.)

ü  5,32 litros de gasoil (83% V.D.)

ü  150 ml de herbicidas (120% V.D)

ü  100 ml de pesticidas (100% V.D.)

ü  5 grs de hormonas de crecimiento (85% V.D.)

ü  50 ml de antibióticos (220% V.D)

ü  0.1 mg de vida (1% V.D)

 

*V.D: Valor diario recomendado

 

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