PENSAMIENTO COMPLEJO ACTIVIDAD FINAL .
Prof. Dra. Josefa J. García de Ceretto
MAESTRANDO: Nicolás Nocino
Salud Rural,
social y comunitaria
Hace 6 años
conocí en la ciudad de Rosario una Asociación Civil que comenzó a llamarme
particularmente la atención, y hoy tengo el honor de llevar adelante algunos de
sus proyectos. La Higuera es esta ONG sin fines de lucro, con la misión de
mejorar la calidad de vida de niños y familias que viven en zonas rurales y
aisladas, acercando salud integral, y diversos programas de desarrollo, desde
un enfoque -que ahora lo noto- complejo, holístico, inter/transdisciplinario.
La población
objetivo en estos primeros 16 años fue particularmente de comunidades en
situación de vulnerabilidad de El Impenetrable, Chaco. Allí, en pleno monte chaqueño,
ya contamos con sede propia[1]
que centraliza la atención médica a 3.000 familias todos los meses del año, y
desde donde promovemos actividades de desarrollo comunitario, con los ejes educativos,
de promoción de la salud, productivos, de inserción laboral y acceso a derechos
básicos como el agua potable y alimento sano, entre otros.
Al tratarse de
una de las regiones del país más pobres y con los peores índices
sociosanitarios, la interrelación de los problemas y problemáticas sociales
para abordar la pérdida de salud de estas comunidades criollas y originarias,
impidió entenderla como un factor aislado. Así, a pesar de la incertidumbre
reinante debimos pensar sistémicamente y trabajar articulados desde la mayor
cantidad de aristas posibles, ya que la pobreza extrema, el estado ausente y la
falta de empoderamiento de la comunidad presentaba un real desafío.
Se
caracteriza la región por sufrir en forma endémica enfermedades típicas de la
pobreza[2],
sin acceso al agua potable, al alimento sano, a una educación de calidad y a
empleos sustentables. La diversidad cultural es violentada, así como el medio
ambiente, cada vez más irreparablemente destruido por la deforestación,
producto de un extractivismo atroz que parece no tener límites. La mayor parte
de las veces el destino de los quebrachos centenarios es para la misma
actividad forestal, y otras para seguir posibilitando el avance de la frontera
agrícola.
En esta
línea, el autor considera que “el problema de la agricultura es un problema
planetario, indisociable de los del agua, la demografía, la urbanización, la
ecología (cambios climáticos), y, naturalmente, del problema de la
alimentación, todos ellos interdependientes unos de otros”.
En esta
búsqueda de soluciones integrales frente a la compleja trama de problemas
interrelacionados (los sociales, ambientales, político-económicos, educativos,
sanitarios, de tierra y vivienda, de derechos humanos[3]
y derechos de los pueblos originarios, nutricionales, productivos, entre
tantos), necesitamos ir a las causas profundas de la pérdida de la salud.
El gráfico 1
puede ilustrar esto, en forma sintetizada y sin ánimos de caer en simplificaciones
y reduccionismos[4], para acercarnos
a un mejor análisis y entendimiento de las realidades que conviven allí.
En
definitiva, el principio de auto-eco-explicación, nos indica que el pensamiento
complejo debe ser un pensamiento ecologizado que, en vez de aislar el objeto
estudiado, lo considere en y por su relación eco-organizadora con su entorno
(Morín, 1991).
Con el fin de
evidenciar una interrelación mayor, propusimos este segundo árbol de problemas,
para un entendimiento más avanzado de la trama:
Gráfico 2: Árbol de problemas
interrelacionado
Así, cierta
vez nos preguntamos: ¿Es posible hablar de calidad alimentaria si no disponen
de alimentos?, ¿Es posible hablar de salud bucal o higiene en las escuelas sin
agua potable?, ¿Cuál es nuestro rol como profesionales en este contexto?
En este
sentido nos sentimos cómplices indirectos -y a veces directos- al replicar el
sistema. Por esto, nos propusimos en la medida de nuestras posibilidades,
intentar contribuir al cambio de la situación de base, darles voz, brindarles
herramientas con las que puedan ser partícipes de sus decisiones y transformar
su realidad.
El médico pediatra Gustavo
Farruggia, uno de los fundadores y director de la asociación civil, relata: “Para
ello, además de la asistencia médica,
necesitamos ser más profundos e incisivos: instalarnos en un lugar estratégico,
consolidando la Casa de la Salud Rural, dando presencia y sustentabilidad al
trabajo
y centralizando desde allí la acción frente a las problemáticas de base”.
Complejidad
y contexto en los ámbitos de salud y nutrición comunitaria
La complejidad necesita, para llegar al conocimiento,
escapar de la lógica de aislar un hecho, un dato, un elemento para entenderlo.
La complejidad necesita la contextualización. (Morín, E. 2011)
Como Morín
nos indica, “debemos tomar decisiones en función del contexto”, construimos
y llevamos adelante desde el año 2017 un Centro Nutricional y de Desarrollo
Materno Infantil, que busca dar respuestas a lo anterior y complementar la
asistencia médica.
En el campo
de trabajo de la nutrición comunitaria, es necesario como en toda disciplina y
abordaje epistemológico, una contextualización de los hechos sin aislarlos ni
separarlos de la realidad socio-comunitaria.
Esta ciencia
escindida, por ejemplo, podría tomar un niño con bajo peso y encargarse de
rebalsarlo de nutrientes, energía y materia para que recupere su estado
nutricional, cuando, en verdad, el emergente social es lo que provocó en este
caso la inseguridad alimentaria de la familia; y ésta se debe a causas
político-económicas-ecológicas-culturales-históricas, y no únicamente a la
deficiencia de algún nutriente en particular.
Recalcando sobre la idea, en “Hacia el
abismo”, el autor narra que el pensamiento complejo necesita, entre otros, “un
pensamiento ecologizado que, en lugar de aislar el objeto estudiado, lo
considere en y por su relación auto-eco-organizadora con su entorno cultural,
social, económico, político y natural” (Morín, 2010)
En
definitiva, no podemos aislar la ciencia de su contexto social: sin tal
contextualización social y humana, las políticas públicas (o al nivel de la
organización con la que se trabaje), tenderán a fallar si se dejan fuera del
análisis de la complejidad al resto de las variables.
Es lo que
suele suceder también, por ejemplo, cuando se avanza en modelos alimentarios
agroproductivos sin tener en cuenta a los pobladores y el medioambiente.
Probablemente la ganancia a corto plazo sea mayor para los grupos
inversionistas, pero las problemáticas de exclusión del medio rural,
deforestación y pérdida de la biodiversidad, envenenamiento de las tierras y
aguas, e inseguridad alimentaria consecuente de la población no se
contemplaron. Por lo que a mediano y largo plazo, las pérdidas socioambientales
exceden toda ganancia económica.
Avanzando en
acción-reflexión-acción
La
participación comunitaria, con su abanico de saberes del mundo rural, la
consideramos una variable fundamental en toda estrategia en terreno y sin la
cual no tienden a prosperar las soluciones confeccionadas ‘desde afuera’. En el
capítulo “Reformas del pensamiento y de la educación”, el autor señala que “Hay
que insertar los conocimientos parciales y locales dentro de lo complejo y lo
global, sin olvidar las acciones de lo global sobre lo parcial y lo local” (Morín,
2011, pg. 152).
Y
relacionando con lo trabajado en clase, considero que en este articular sin
confundir, integrar y complementar
superando la exclusión, existen puntos de vista amplios que, de por sí,
comulgan con la complejidad, como lo es la agroecología o la fitoterapia (utilización
de hierbas medicinales), que desde una lógica dialógica, integra conocimientos
productivos y verdades alcanzadas desde el respeto por lo diverso.
Sabemos
que la medicina occidental ha excluído el modo de pensar, de concebir la
realidad, la vida, la salud, la enfermedad e incluso la muerte de los pueblos
originarios. La revalorización de saberes médicos ancestrales, como la
fitoterapia, es un eje de nuestro trabajo en salud rural, social y comunitaria,
en contextos como estos.
En un
momento, -vinculándolo ahora con los principios de la complejidad antropo-socio-cultural,
con el de la dialógica cultural y con el de la complementariedad-
creímos necesario revertir lo que el modelo médico hegemónico propone, que
es el desprecio, desvalorización y la exclusión de otros saberes, otras
cosmovisiones, y de las cuales tenemos mucho que aprender y pueden ser
profundamente beneficiosas para las comunidades.
La complementariedad
del conocimiento de las plantas efectivas para cada dolencia que disponen estas
culturas, combinado con saberes médico-occidentales como el adecuado protocolo
de administración y vías de incorporación (oral, en té o tisanas, en buches,
tópico como cremas, lociones o champús, etc), son prueba de la sinergia que se
puede lograr desde la apertura a la pluralidad y diversidad que nos invita el
Pensamiento Complejo. Y en plena concordancia al autor que relata:
Debemos tomar conciencia de que la
pluralidad y la diversidad de las medicinas constituyen una extraordinaria
riqueza para la especie humana. Pero las diferentes medicinas están
incomunicadas, en parte porque pertenecen a pueblos de regiones alejadas unas
de otras y no hay intercambios entre ellos y también a causa del modo de pensar
de la medicina occidental, que se considera la única verdadera y excluye
aquello que le es ajeno. (Morín, 2011, pg. 175)
También
concordamos que tenemos mucho que aprender y mucho que enseñar, y creemos, como
el autor que tal integración constituye “un avance para una medicina
planetaria donde se recoja lo mejor de cada una”.
Enfoque sistémico
de la inseguridad alimentaria en el Impenetrable Chaqueño.
Me pueden
decir que el productivismo y extractivismo que caracterizan al modelo
capitalista no ha fracasado, sino todo lo contrario. El fin de lucro y la
acumulación de riquezas operaron en alza de forma progresiva, sin importar la
sobreexplotación, el sobreconsumo, el derroche si justifica la renta obtenida.
Claro que, como efectos colaterales del “desarrollo”, se contemplan el despojo
de los pueblos originarios, la vulneración sistemática de los más pobres, sus
cuerpos y territorios, debilitación de estructuras socioambientales con el
irreparable desequilibrio ecológico alcanzado a la fecha.
Por
supuesto que, si queremos abordar a tal desequilibrio sistémico, no se puede
únicamente culpar al capitalismo.
La inseguridad
alimentaria de las comunidades rurales y aisladas del norte del país se explica
también por otros factores, como veremos a continuación.
La FAO nos
dice que existe Seguridad Alimentaria cuando todas las personas, en todo
momento tienen acceso a una alimentación suficiente, segura y nutritiva de
acuerdo a sus necesidades dietarias y preferencias culturales, a fin de llevar
una vida saludable y de bienestar (FAO, 1996); y que entendemos por soberanía
alimentaria el derecho de los pueblos a determinar sus políticas y estrategias
durables de producción distribución y consumo de alimentos y garantizar el
derecho a la alimentación para toda la población.
Retomando
unos párrafos atrás, y en el ejercicio de la búsqueda de las causas profundas de
lo que ha sucedido en los últimos dos siglos, y especialmente en los últimos 30
años en el Impenetrable Chaqueño, necesitamos ser lo más amplios posibles.
Así como se
ramifican los síntomas en el “árbol de problemas”, y son evidentes, con
las causas profundas corremos el riesgo de omitirlas por, justamente,
yacer en la profundidad e invisibilidad. Pero considero que nos puede dar
algunas pistas de por qué no se logra con facilidad la seguridad y soberanía
alimentaria en un medio rural con grandes posibilidades productivas y de
desarrollo económico-comunitario.
En un plano
macro e internacional. y con una visión geopolítica, entre algunas de las
causas (futuras consecuencias), encontramos:
Gráfico
3: Raíces profundas de las problemáticas sociosanitarias abordadas
Vemos entonces que la
integralidad de la Soberanía Alimentaria no puede comprenderse sin considerar
la existencia de sistemas agroalimentarios nacionales y locales cada vez más
globalizados, con transformaciones notorias en cada una de las seis etapas o
niveles en que se los puede analizar: producción, transformación,
comercialización, distribución, consumo, desecho o reciclaje de los alimentos
(Carballo González, 2018). Es posible aquí, nuevamente, observar el principio
sistémico del pensamiento complejo.
Para
finalizar, también adhiero al punto de que la seguridad alimentaria dirigida a
la humanidad no puede ser trazada con el compás del cálculo científico, ni
responder a políticas excluyentes (García de Ceretto, 2020).
Estoy
convencido que hay que modificar matrices profundas. En la superación del
parcelamiento del conocimiento, en la construcción de redes, tramas, estructuras, y con el fin del
alejamiento del paradigma positivista. Y, tomando nuevamente del autor, aportar
a la realización solidaria del planeta, a la construcción permanente del
hombre, de las relaciones entre ellos y de las relaciones entre los grupos y
las naciones, para conseguir la paz, la libertad y la justicia social en una
instancia planetaria con seguridad- soberanía alimentaria.
[1]
La Casa de la Salud Rural, en el Paraje Las Hacheras, localidad de Miraflores,
Chaco.
[2]
Mal de Chagas, tuberculosis, dengue, zika, parasitosis, desnutrición,
leishmaniasis, hidatidosis, entre otros males.
[3] Encuentro otra concordancia entre la obra de la ONG y el
autor, cuando opina que “el acceso a la medicina y el derecho a la salud
deberían figurar entre los derechos humanos fundamentales, y formar parte de
los problemas más importantes de la política internacional” (Morín, 2011,
pg 173)
[4] El principio de auto-eco-explicación se opone a la
lógica disyuntiva y reductiva del pensamiento simplificador.
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