martes, 7 de noviembre de 2023

Pensamiento Complejo (Morin, E) y Salud Rural, social y comunitaria

PENSAMIENTO COMPLEJO  ACTIVIDAD FINAL . 

Prof. Dra. Josefa J. García de Ceretto 

MAESTRANDO: Nicolás Nocino

MAESTRÍA EN POLÍTICA Y GESTIÓN
DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA - UNR 
Julio de 2020

Salud Rural, social y comunitaria

Hace 6 años conocí en la ciudad de Rosario una Asociación Civil que comenzó a llamarme particularmente la atención, y hoy tengo el honor de llevar adelante algunos de sus proyectos. La Higuera es esta ONG sin fines de lucro, con la misión de mejorar la calidad de vida de niños y familias que viven en zonas rurales y aisladas, acercando salud integral, y diversos programas de desarrollo, desde un enfoque -que ahora lo noto- complejo, holístico, inter/transdisciplinario.

La población objetivo en estos primeros 16 años fue particularmente de comunidades en situación de vulnerabilidad de El Impenetrable, Chaco. Allí, en pleno monte chaqueño, ya contamos con sede propia[1] que centraliza la atención médica a 3.000 familias todos los meses del año, y desde donde promovemos actividades de desarrollo comunitario, con los ejes educativos, de promoción de la salud, productivos, de inserción laboral y acceso a derechos básicos como el agua potable y alimento sano, entre otros.

Al tratarse de una de las regiones del país más pobres y con los peores índices sociosanitarios, la interrelación de los problemas y problemáticas sociales para abordar la pérdida de salud de estas comunidades criollas y originarias, impidió entenderla como un factor aislado. Así, a pesar de la incertidumbre reinante debimos pensar sistémicamente y trabajar articulados desde la mayor cantidad de aristas posibles, ya que la pobreza extrema, el estado ausente y la falta de empoderamiento de la comunidad presentaba un real desafío.

Se caracteriza la región por sufrir en forma endémica enfermedades típicas de la pobreza[2], sin acceso al agua potable, al alimento sano, a una educación de calidad y a empleos sustentables. La diversidad cultural es violentada, así como el medio ambiente, cada vez más irreparablemente destruido por la deforestación, producto de un extractivismo atroz que parece no tener límites. La mayor parte de las veces el destino de los quebrachos centenarios es para la misma actividad forestal, y otras para seguir posibilitando el avance de la frontera agrícola.

En esta línea, el autor considera que “el problema de la agricultura es un problema planetario, indisociable de los del agua, la demografía, la urbanización, la ecología (cambios climáticos), y, naturalmente, del problema de la alimentación, todos ellos interdependientes unos de otros”.

En esta búsqueda de soluciones integrales frente a la compleja trama de problemas interrelacionados (los sociales, ambientales, político-económicos, educativos, sanitarios, de tierra y vivienda, de derechos humanos[3] y derechos de los pueblos originarios, nutricionales, productivos, entre tantos), necesitamos ir a las causas profundas de la pérdida de la salud.

El gráfico 1 puede ilustrar esto, en forma sintetizada y sin ánimos de caer en simplificaciones y reduccionismos[4], para acercarnos a un mejor análisis y entendimiento de las realidades que conviven allí.

            Gráfico 1: Árbol de problemas lineal, con sus consecuencias inmediatas y sistemas causales.



En definitiva, el principio de auto-eco-explicación, nos indica que el pensamiento complejo debe ser un pensamiento ecologizado que, en vez de aislar el objeto estudiado, lo considere en y por su relación eco-organizadora con su entorno (Morín, 1991).

Con el fin de evidenciar una interrelación mayor, propusimos este segundo árbol de problemas, para un entendimiento más avanzado de la trama:

 

Gráfico 2: Árbol de problemas interrelacionado

 


Así, cierta vez nos preguntamos: ¿Es posible hablar de calidad alimentaria si no disponen de alimentos?, ¿Es posible hablar de salud bucal o higiene en las escuelas sin agua potable?, ¿Cuál es nuestro rol como profesionales en este contexto?

En este sentido nos sentimos cómplices indirectos -y a veces directos- al replicar el sistema. Por esto, nos propusimos en la medida de nuestras posibilidades, intentar contribuir al cambio de la situación de base, darles voz, brindarles herramientas con las que puedan ser partícipes de sus decisiones y transformar su realidad.

El médico pediatra Gustavo Farruggia, uno de los fundadores y director de la asociación civil, relata: “Para ello, además de la asistencia médica,
necesitamos ser más profundos e incisivos: instalarnos en un lugar estratégico,
consolidando la Casa de la Salud Rural, dando presencia y sustentabilidad al trabajo
y centralizando desde allí la acción frente a las problemáticas de base”.

 

Complejidad y contexto en los ámbitos de salud y nutrición comunitaria

La complejidad necesita, para llegar al conocimiento, escapar de la lógica de aislar un hecho, un dato, un elemento para entenderlo. La complejidad necesita la contextualización. (Morín, E. 2011)

            Como Morín nos indica, “debemos tomar decisiones en función del contexto”, construimos y llevamos adelante desde el año 2017 un Centro Nutricional y de Desarrollo Materno Infantil, que busca dar respuestas a lo anterior y complementar la asistencia médica.

            En el campo de trabajo de la nutrición comunitaria, es necesario como en toda disciplina y abordaje epistemológico, una contextualización de los hechos sin aislarlos ni separarlos de la realidad socio-comunitaria.

            Esta ciencia escindida, por ejemplo, podría tomar un niño con bajo peso y encargarse de rebalsarlo de nutrientes, energía y materia para que recupere su estado nutricional, cuando, en verdad, el emergente social es lo que provocó en este caso la inseguridad alimentaria de la familia; y ésta se debe a causas político-económicas-ecológicas-culturales-históricas, y no únicamente a la deficiencia de algún nutriente en particular.

Recalcando sobre la idea, en “Hacia el abismo”, el autor narra que el pensamiento complejo necesita, entre otros, “un pensamiento ecologizado que, en lugar de aislar el objeto estudiado, lo considere en y por su relación auto-eco-organizadora con su entorno cultural, social, económico, político y natural” (Morín, 2010)

            En definitiva, no podemos aislar la ciencia de su contexto social: sin tal contextualización social y humana, las políticas públicas (o al nivel de la organización con la que se trabaje), tenderán a fallar si se dejan fuera del análisis de la complejidad al resto de las variables.

 

 

            Es lo que suele suceder también, por ejemplo, cuando se avanza en modelos alimentarios agroproductivos sin tener en cuenta a los pobladores y el medioambiente. Probablemente la ganancia a corto plazo sea mayor para los grupos inversionistas, pero las problemáticas de exclusión del medio rural, deforestación y pérdida de la biodiversidad, envenenamiento de las tierras y aguas, e inseguridad alimentaria consecuente de la población no se contemplaron. Por lo que a mediano y largo plazo, las pérdidas socioambientales exceden toda ganancia económica.

 

Avanzando en acción-reflexión-acción

            La participación comunitaria, con su abanico de saberes del mundo rural, la consideramos una variable fundamental en toda estrategia en terreno y sin la cual no tienden a prosperar las soluciones confeccionadas ‘desde afuera’. En el capítulo “Reformas del pensamiento y de la educación”, el autor señala que “Hay que insertar los conocimientos parciales y locales dentro de lo complejo y lo global, sin olvidar las acciones de lo global sobre lo parcial y lo local” (Morín, 2011, pg. 152).

            Y relacionando con lo trabajado en clase, considero que en este articular sin confundir,  integrar y complementar superando la exclusión, existen puntos de vista amplios que, de por sí, comulgan con la complejidad, como lo es la agroecología o la fitoterapia (utilización de hierbas medicinales), que desde una lógica dialógica, integra conocimientos productivos y verdades alcanzadas desde el respeto por lo diverso.

            Sabemos que la medicina occidental ha excluído el modo de pensar, de concebir la realidad, la vida, la salud, la enfermedad e incluso la muerte de los pueblos originarios. La revalorización de saberes médicos ancestrales, como la fitoterapia, es un eje de nuestro trabajo en salud rural, social y comunitaria, en contextos como estos.

            En un momento, -vinculándolo ahora con los principios de la complejidad antropo-socio-cultural, con el de la dialógica cultural y con el de la complementariedad- creímos necesario revertir lo que el modelo médico hegemónico propone, que es el desprecio, desvalorización y la exclusión de otros saberes, otras cosmovisiones, y de las cuales tenemos mucho que aprender y pueden ser profundamente beneficiosas para las comunidades.

            La complementariedad del conocimiento de las plantas efectivas para cada dolencia que disponen estas culturas, combinado con saberes médico-occidentales como el adecuado protocolo de administración y vías de incorporación (oral, en té o tisanas, en buches, tópico como cremas, lociones o champús, etc), son prueba de la sinergia que se puede lograr desde la apertura a la pluralidad y diversidad que nos invita el Pensamiento Complejo. Y en plena concordancia al autor que relata:

Debemos tomar conciencia de que la pluralidad y la diversidad de las medicinas constituyen una extraordinaria riqueza para la especie humana. Pero las diferentes medicinas están incomunicadas, en parte porque pertenecen a pueblos de regiones alejadas unas de otras y no hay intercambios entre ellos y también a causa del modo de pensar de la medicina occidental, que se considera la única verdadera y excluye aquello que le es ajeno. (Morín, 2011, pg. 175)

            También concordamos que tenemos mucho que aprender y mucho que enseñar, y creemos, como el autor que tal integración constituye “un avance para una medicina planetaria donde se recoja lo mejor de cada una”.

 

Enfoque sistémico de la inseguridad alimentaria en el Impenetrable Chaqueño.

            Me pueden decir que el productivismo y extractivismo que caracterizan al modelo capitalista no ha fracasado, sino todo lo contrario. El fin de lucro y la acumulación de riquezas operaron en alza de forma progresiva, sin importar la sobreexplotación, el sobreconsumo, el derroche si justifica la renta obtenida. Claro que, como efectos colaterales del “desarrollo”, se contemplan el despojo de los pueblos originarios, la vulneración sistemática de los más pobres, sus cuerpos y territorios, debilitación de estructuras socioambientales con el irreparable desequilibrio ecológico alcanzado a la fecha.

            Por supuesto que, si queremos abordar a tal desequilibrio sistémico, no se puede únicamente culpar al capitalismo. La inseguridad alimentaria de las comunidades rurales y aisladas del norte del país se explica también por otros factores, como veremos a continuación.

            La FAO nos dice que existe Seguridad Alimentaria cuando todas las personas, en todo momento tienen acceso a una alimentación suficiente, segura y nutritiva de acuerdo a sus necesidades dietarias y preferencias culturales, a fin de llevar una vida saludable y de bienestar (FAO, 1996); y que entendemos por soberanía alimentaria el derecho de los pueblos a determinar sus políticas y estrategias durables de producción distribución y consumo de alimentos y garantizar el derecho a la alimentación para toda la población.

            Retomando unos párrafos atrás, y en el ejercicio de la búsqueda de las causas profundas de lo que ha sucedido en los últimos dos siglos, y especialmente en los últimos 30 años en el Impenetrable Chaqueño, necesitamos ser lo más amplios posibles.

            Así como se ramifican los síntomas en el “árbol de problemas”, y son evidentes, con las causas profundas corremos el riesgo de omitirlas por, justamente, yacer en la profundidad e invisibilidad. Pero considero que nos puede dar algunas pistas de por qué no se logra con facilidad la seguridad y soberanía alimentaria en un medio rural con grandes posibilidades productivas y de desarrollo económico-comunitario.

            En un plano macro e internacional. y con una visión geopolítica, entre algunas de las causas (futuras consecuencias), encontramos:

 





                Gráfico 3: Raíces profundas de las problemáticas sociosanitarias abordadas

            Vemos entonces que la integralidad de la Soberanía Alimentaria no puede comprenderse sin considerar la existencia de sistemas agroalimentarios nacionales y locales cada vez más globalizados, con transformaciones notorias en cada una de las seis etapas o niveles en que se los puede analizar: producción, transformación, comercialización, distribución, consumo, desecho o reciclaje de los alimentos (Carballo González, 2018). Es posible aquí, nuevamente, observar el principio sistémico del pensamiento complejo.

            Para finalizar, también adhiero al punto de que la seguridad alimentaria dirigida a la humanidad no puede ser trazada con el compás del cálculo científico, ni responder a políticas excluyentes (García de Ceretto, 2020).

            Estoy convencido que hay que modificar matrices profundas. En la superación del parcelamiento del conocimiento, en la construcción de redes,  tramas, estructuras, y con el fin del alejamiento del paradigma positivista. Y, tomando nuevamente del autor, aportar a la realización solidaria del planeta, a la construcción permanente del hombre, de las relaciones entre ellos y de las relaciones entre los grupos y las naciones, para conseguir la paz, la libertad y la justicia social en una instancia planetaria con seguridad- soberanía alimentaria.



[1] La Casa de la Salud Rural, en el Paraje Las Hacheras, localidad de Miraflores, Chaco.

[2] Mal de Chagas, tuberculosis, dengue, zika, parasitosis, desnutrición, leishmaniasis, hidatidosis, entre otros males.

[3] Encuentro otra concordancia entre la obra de la ONG y el autor, cuando opina que “el acceso a la medicina y el derecho a la salud deberían figurar entre los derechos humanos fundamentales, y formar parte de los problemas más importantes de la política internacional” (Morín, 2011, pg 173)

[4] El principio de auto-eco-explicación se opone a la lógica disyuntiva y reductiva del pensamiento simplificador.

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